diumenge, 28 d’agost del 2016

THE HUNT FOR RED OCTOBER.



THE HUNT FOR RED OCTOBER.

Comencé la lectura del libro allá por mayo del 2016. He de decir que lo hice en inglés, y el texto está al nivel de un, digamos, first cetificate. La lectura es rápida y sencilla de seguir, gracias a los párrafos sabiamente distribuidos por historias paralelas que, a medida que avanza el libro, van convergiendo en una historia común. Típico de las ediciones de novelas modernas de esas que se venden en los supermercados. Ahora, claro está, ya no venden libros en los supermercados, con algunas excepciones.

1.       Variedades dialectales e idiomas.
Puede verse en el libro los diferentes dialectos del inglés correspondientes a Norteamérica e Inglaterra. Por lo que respecta a la segunda se observa el cuidado con que los ingleses se ocupan de pronunciar su lengua; en contraste, los americanos del sudeste son, con mucho, los más difíciles de asumir por los lectores extranjeros que se atrevan a leerlo.
Los rusos hablan, a veces, en ruso. Pero el autor no parece involucrarse demasiado en su idioma.

2.       Tecnicismos.
Dado que se enfrentan dos bloques de civilizaciones técnicas, se usa profusamente vocabulario técnico que, a veces, puede resulatr algo pesado para los lectores que no dispongan de cultura técnica. En mi caso, al ser ingeniero mecánico, sí que se puede seguir, pero si es otra persona la que lo lee, confieso que en según que momentos se está leyendo un texto de ingeniería más que una novela. Fenómenos como la fatiga de materiales o la sobrecarga o, si ir más lejos, las frecuencias de vibración de sonido o de funcionamiento de motores son, a mi juicio, sólo susceptibles de comprender cuando se tienen estudios técnicos.

3.       Escala de valores.
 Por lo que parece, los rusos son más proclives a sacrificar soldados por su patria, algo que a los occidentales nos choca por el hecho de que tenemos ejércitos profesionales. También se advierte la gran paranoia rusa respecto a la seguridad, lo cual lleva a situaciones algo chocantes para una mente occidental. Parecen incluso anclados en la 2ª guerra mundial.

Sin embargo, el autor declara, a mi entender, sus simpatías por los occidentales, ya que a los rusos se los muestra casi como bárbaros.

4.  Ritmo trepidante.
Muy ágil y dinámico, con puntas de stress en algunos puntos. Las páginas se suceden muy rápidamente. Exige del lector tener una mente clara y receptiva, proclive a los cambios.

5. No existe el individuo.
La individualidad no está bien vista en ambos lados. No se permite pensar por sí mismo, a excepción de si es por cuenta de la patria o del ejército. Por eso un acto de libertad o de rebeldía se castiga con la máxima pena (la caza y posterior muerte) tanto por un lado como por el otro. A veces es incluso agobiente el control que se ejerce sobre el individuo.

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