Meditaciones. Marco Aurelio.
Las ediciones disponibles son diversas, pero la que he leído últimamente es la de Alianza Editorial, muy cuidada. También hay otra de selección, algo antigua.
He de decir que, como muchos autores clásicos, nadie habla así hoy en día. Nadie con esa claridad de pensamiento o discernimiento y esa capacidad de hacer comprender cosas muy complicadas en lenguaje muy sencillo y ameno. En concreto, Marco Aurelio parece incluso que dialogue con con nosotros a través de la máquina del tiempo que es la letra impresa.
Hay momentos en que parece grave y solemne, no olvidemos que regía todo un imperio romano él sólo, y otras en que se pesadumbra de la propia estupidez y cortedad humanas. Otras veces se maravilla de cosas en apariencia inocentes (las espigas de trigo, los árboles, la melena del león). Hay ocasiones en que aparece el gobernante cuando te señala que tu voluntad e inteligencia son como los puños del practicante de pancracio, no como la espada del gladiador.
Un libro que enseña a permanecer estoico ante la adversidad, te da fuerzas a través de 2000 años de distancia, te coloca en tu verdadero sitio.
Un buen libro, digno de un emperador romano.
2.5 En cada momento preocúpate de realizar sólidamente, como romano y virilmente, lo que esté
en tus manos con dignidad rigurosa y no fingida, con afecto, con libertad y con justicia y
procurarte a ti mismo reposo de todas las demás representaciones. Te lo proporcionarás si ejecutas
cada acción como si fuera la postrera de tu vida, ajeno a cualquier atolondramiento, a renunciar
por pasión a la razón directora, al fingimiento, al egoísmo, a la insatisfacción ante lo marcado por
el destino. Estás viendo qué pocas son las cosas que debe uno dominar para poder vivir una vida
próspera y respetuosa con la divinidad, porque los dioses no exigirán nada más al que mantenga
esto.
2.8 No es fácil que se pueda ver que alguien es infeliz por no fijarse en lo que sucede en el alma
de otro, pero es forzoso que sean infelices quienes no siguen de cerca los movimientos de su
propia alma.
2.9 Hay que recordar siempre lo siguiente: cuál es la naturaleza del todo y cuál es la mía, qué
relación tiene esta mía con aquélla y qué parte es de qué todo, y que nadie te impide realizar las
acciones y decir las palabras concordantes con la naturaleza de la que formas parte.
7.3 El afán vacuo de una procesión triunfal[335]: acciones de escenario, cuadrillas, tropeles,
duelos a lanza, huesillo tirado a cachorros, cebo para los estanques de peces, desgracias y trabajos de hormigas, carreras de ratoncillos sobresaltados, muñequillos movidos por hilos. Es preciso, por
tanto, permanecer firme entre esto sin cacareos y con buen ánimo, pero con la comprensión de que
cada uno vale tanto como vale aquello por lo que se afana.

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