dijous, 25 d’agost del 2016

Solaris.



SOLARIS.


EL COMIENZO.

Empezaré éste bloc por mi primer libro comprado con mi trabajo. De hecho, és el primer libro.
La edición és de 1985, de la editorial Minotauro. Actualmente es casi amarilla la impresión, muy bién conservada.
Sobre el desarrollo de la novela no me extenderé: hay resúmenes muy buenos, y desisto de copiar algo que ya és de por sí bueno. Sin embargo, los temas que trató Lem impactaron a un chaval de 15 años y le hicieron comprender algo sobre su vida futura.

El misterio:
Lem parecía muy aficionado a las novelas de detectives. La estación desierta, los entes que aparecen y desaparecen, la frialdad de la ciencia aplicada a lo desconocido. Esto sepuede ver en los primeros párrafos, con dosis incluso de terror conceptual, casi a lo Poe.

La comunicación:
Lem también és pesimista respecto a la comunicación entre seres diferentes, que no tienen las mismas sensaciones, siendo estos humanos o no. La tan cacareada entença o entendimiento, en catalán, no hace sino acentuar que, a pesar de toda nuestra ciencia, nuestra fuerza de voluntad y nuestro amor, no nos entenderemos jamás.

La ciencia:
Nuestro más poderoso instrumento, salido directamente de nuestro cerebro de primate, no consigue nada más que un montón de datos inútiles y fútiles respecto al océano pensante de Solaris. Divierte al principio, apena después y finalmente agobia la enorme retahíla de datos científicos de la solarística. ¿No nos estamos mirando a nosotros mismos?

El amor:
Vive. Está vivo en nuestros cerebros, como Kelvin demuestra. Es como la vida. Si tu lo dejas, se expande y acaba por llenar tu vida y tu pensamiento. Incluso en un libro tan ¿frio? Como Solaris está presente. Todavía hay esperanza para nosotros si le hacemos caso.

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